El código antes que el contenido
Si el sitio carga lento, tiene la estructura desordenada o no declara quién eres, cualquier artículo que publiques rinde a la mitad. Por eso el orden es siempre ese, aunque el cliente venga pidiendo blog.
Una agencia pequeña y técnica de Bogotá que prepara sitios web para dos cosas a la vez: que Google los posicione y que ChatGPT, Gemini, Perplexity y Copilot los citen como fuente. Esta página existe para que sepas con quién estás hablando antes de escribirnos.
Las preguntas que hace cualquiera antes de contratar a una agencia que no conoce.
Neurova es una agencia colombiana de posicionamiento web con sede en Bogotá, fundada en 2020, especializada en dos frentes que trabaja juntos: SEO para buscadores y GEO para motores de inteligencia artificial. Prepara sitios de empresas de toda Colombia para que Google los entienda y para que ChatGPT, Gemini, Perplexity y Copilot puedan leerlos, verificarlos y citarlos como fuente. El diagnóstico inicial es gratuito.
La empresa se fundó en 2020 como estudio de desarrollo web y SEO, pero el oficio viene de mucho antes: quien está detrás lleva construyendo sitios web desde 2003. Desde 2024 el foco se desplazó hacia la capa de datos que los modelos de lenguaje usan para decidir a quién citar, que es donde está hoy la mayor parte del trabajo.
Ese origen explica el sesgo de la agencia: viene del desarrollo, no del marketing. Por eso el trabajo empieza siempre por el código y no por el plan de contenidos.
La sede está en Bogotá y el trabajo se hace en remoto con empresas de toda Colombia y proyectos en Latinoamérica. No abrimos oficinas de papel en otras ciudades: Google detecta las fichas sin presencia real y las suspende, y el perjudicado siempre es el cliente.
Los sectores donde más hemos trabajado son logística y comercio exterior, servicios jurídicos, salud y proveedores industriales. Puedes ver los proyectos, con nombre y dirección, en la página de casos y clientes.
Somos un equipo pequeño y esa es una decisión, no una limitación que estemos disimulando. Significa que quien revisa tu código es quien te atiende, y que no vas a pasar de un comercial que te promete a un becario que ejecuta. También significa que no tomamos más cuentas de las que podemos atender bien, así que a veces la respuesta a un proyecto nuevo es que esperemos un mes.
Si buscas una agencia con treinta personas, un ejecutivo de cuenta asignado y un panel de informes automáticos, no somos eso y conviene decirlo aquí.
En tres cosas concretas. La primera: medimos tus menciones en los cuatro motores de IA antes de empezar y cada mes, con la fuente que cita el modelo; casi nadie en el país lo hace todavía. La segunda: los accesos a Search Console, Analytics y hosting se configuran a tu nombre desde el primer día, así que puedes irte cuando quieras con todo tu histórico. La tercera: no publicamos porcentajes de tráfico en la web porque no se pueden verificar desde fuera, y en su lugar enseñamos los sitios reales que mantenemos.
Si estás comparando proveedores, la guía de cómo elegir agencia de esta misma web te da los filtros completos, y están escritos para aplicárnoslos también a nosotros.
No, y desconfía de quien lo haga. Las posiciones las decide el algoritmo, no el proveedor, y la única forma de garantizar un puesto concreto es manipular la métrica que te enseñan: elegir una consulta que nadie busca, o medir desde una ubicación favorable.
Lo que sí garantizamos es trabajo verificable: sitio rápido, indexable, semántico, con datos estructurados válidos y medición configurada. Las correcciones técnicas se aplican entre cinco y doce días; el movimiento en posiciones depende del sector y de la ciudad, y se reporta cada mes con datos de Search Console.
No hay permanencia forzada. Trabajamos con alcance cerrado mes a mes y puedes parar cuando quieras, llevándote los accesos y el trabajo hecho porque ya están a tu nombre.
Dicho esto, el SEO no da resultados en cuatro semanas y sería deshonesto sugerirlo: si contratas un mes y esperas ver movimiento, vas a quedar decepcionado. Lo razonable para juzgar el trabajo son entre tres y seis meses.
Reglas que aplicamos siempre, incluso cuando nos quitan trabajo.
Si el sitio carga lento, tiene la estructura desordenada o no declara quién eres, cualquier artículo que publiques rinde a la mitad. Por eso el orden es siempre ese, aunque el cliente venga pidiendo blog.
Search Console, Analytics y el hosting se configuran en tus cuentas. Si un día te vas, te llevas el histórico completo. Una agencia que guarda los accesos en su propia cuenta te está atando, no protegiendo.
En casi todos los diagnósticos hay algo que el cliente esperaba contratar y no le conviene. Decirlo cuesta facturación a corto plazo y es lo único que sostiene una relación de años.
Ni porcentajes de tráfico sin contexto, ni capturas de paneles, ni posiciones medidas en consultas que nadie busca. Si no lo puedes verificar tú mismo, no lo publicamos.
Paquetes de enlaces, redes privadas, contenido generado en masa, fichas locales en ciudades donde no hay oficina. Funcionan unos meses y el coste de limpiarlos supera lo que se ganó.
Cada mes consultamos ChatGPT, Gemini, Perplexity y Copilot con las preguntas de tu sector y anotamos si apareces, cómo te describen y a quién citan en tu lugar. Esa última columna es la que dice qué hacer.
Durante veinte años, competir por atención en internet quiso decir una sola cosa: aparecer entre los diez enlaces azules de Google. El trabajo estaba claro y el mercado de agencias se organizó alrededor de eso. Esa etapa no ha terminado, pero ya no es la única, y la mayoría de proveedores sigue vendiendo exactamente lo mismo que vendía en 2015.
Hoy una parte creciente de las decisiones de compra empieza con una pregunta escrita a un asistente de inteligencia artificial. Y ahí no hay diez resultados: hay un párrafo redactado y dos o tres fuentes citadas. O eres una de ellas, o directamente no existes en esa conversación. No es un canal más que añadir al plan: es una forma distinta de ser elegido, y depende de señales que el SEO clásico nunca tuvo que producir.
Neurova existe para trabajar esa capa sin abandonar la anterior, porque comparten cimiento. Las señales que hacen que un modelo te entienda y te cite —estructura semántica, datos estructurados, velocidad, contenido que responde de verdad— son casi las mismas que llevan años haciendo que Google te comprenda. Hecho una vez, sirve para las dos. Lo que cambia es que ahora hay que hacerlo bien, porque el margen para el trabajo mediocre se ha estrechado mucho.
Neurova la fundó Álvaro Román Álvarez Claros, ingeniero de sistemas, que lleva construyendo sitios web desde 2003. Antes de la agencia hubo un proyecto que explica bastante bien cómo trabaja: pegateya.com, un sitio nacido en Bucaramanga donde subía cada semana las fotografías que tomaba en bares y discotecas de la ciudad, y donde miles de personas entraban a buscarse entre las imágenes. Era 2004, años antes de que Facebook llegara a Colombia y de que a eso se le llamara red social.
En mayo de 2005, el diario El Tiempo lo reseñó con el titular «De Bucaramanga es el mayor cazador de momentos felices». La cifra que recogía la nota: 53.402 imágenes publicadas, tomadas a razón de unas seiscientas por noche, de jueves a sábado, entre las diez y las tres de la mañana. En el mismo artículo contaba que la organización Guinness se había puesto en contacto con él para revisar el sitio, por ser el portal con más fotografías de ese tipo publicadas en un año. Hubo entrevistas en radio y televisión ese año. La nota sigue en el archivo del periódico y se puede leer entera: El Tiempo, 6 de mayo de 2005.
En julio de 2024, La Prensa Internacional volvió sobre esa trayectoria en un perfil titulado «Álvaro Román Álvarez: el experto en optimización para inteligencia artificial que revoluciona las empresas en Colombia», esta vez ya centrado en Neurova y en el trabajo de GEO: La Prensa Internacional, 15 de julio de 2024.
El nombre siguió vivo fuera del trabajo comercial. La Fundación Pégate Ya, que trabaja en Bucaramanga y Barrancabermeja, atiende a adultos mayores, niños, madres cabeza de familia y población vulnerable, y entre sus líneas de trabajo están la educación infantil y la formación en inteligencia artificial. No es una línea de negocio ni tiene relación con lo que se contrata aquí, pero explica el mismo interés de siempre: que la gente entienda la herramienta en lugar de padecerla.
Contamos esto por dos razones. La primera es que ese proyecto se sostuvo con lo que hoy seguimos haciendo: entender cómo busca la gente, publicar lo que quiere encontrar y que la parte técnica aguante el volumen. La segunda es de coherencia. Esta web insiste en que solo publiques lo que cualquiera pueda comprobar, así que aquí tienes el enlace al periódico, con fecha y cifra, en lugar de una frase de autobombo sin fuente.
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