Una auditoría SEO gratuita es, para nosotros, la única forma honesta de cotizar. Hasta no abrir el código de tu web, revisar cómo la ve Google y mirar contra quién compites, cualquier precio que te diéramos sería inventado. Por eso preferimos hacer el diagnóstico primero y proponer después, con alcance y cifras concretas.
También es una forma de filtrar. A veces revisamos un sitio y la conclusión es que no necesita una agencia: con tres correcciones que puede aplicar su propio desarrollador queda resuelto. Lo decimos y ahí termina. Otras veces el problema no es SEO sino la oferta o la página de contacto, y también lo decimos. Preferimos perder una venta antes que cobrar por un trabajo que no va a mover nada.
Lo que recibes no es un volcado de herramienta. Las herramientas las usamos, claro, pero un informe automático marca doscientas incidencias sin distinguir las tres que importan de las ciento noventa y siete que no. El valor está en la priorización, y eso lo hace una persona que entiende tu negocio.