RESPUESTA CORTA
¿Por qué se pierde posicionamiento al cambiar de web?
Porque Google no posiciona sitios, posiciona URLs concretas, y un rediseño casi siempre las cambia. Si la dirección que estaba primera deja de existir y nadie le dice al buscador dónde está su reemplazo, esa posición se pierde junto con todos los enlaces que apuntaban ahí. Se evita con un inventario previo de todas las URLs con tráfico y un mapa de redirecciones 301 una a una, hecho antes de publicar y no después.
¿Cuánto tarda en notarse el daño?
Entre dos y seis semanas, y ese retraso es la trampa. Google necesita rastrear de nuevo el sitio para darse cuenta de que las páginas ya no están, así que durante los primeros días todo parece normal y el equipo celebra el lanzamiento.
Cuando la caída aparece, la web lleva un mes funcionando y nadie relaciona una cosa con la otra. Por eso insistimos en medir el antes: sin la foto previa no se puede demostrar qué pasó.
¿Se recupera lo perdido?
Casi siempre, si se actúa pronto y las URLs antiguas se pueden reconstruir. El rescate consiste en recuperar el listado de direcciones que existían —desde Search Console, desde una copia del sitemap o desde archivos históricos de la web— y montar las redirecciones que faltaron.
La recuperación no es inmediata: tarda entre uno y tres meses en volver el grueso del tráfico. Y no siempre vuelve todo, sobre todo si pasaron muchos meses o si además cambió el contenido.
¿Cambiar de dominio es más arriesgado que rediseñar?
Es más delicado, pero es un proceso conocido y con herramienta propia: además del mapa de redirecciones, hay que usar el cambio de dirección de Search Console y mantener las 301 activas al menos un año, idealmente para siempre.
Un rediseño sobre el mismo dominio suele parecer inofensivo y provoca tantos desastres como un cambio de dominio, precisamente porque nadie lo trata con el mismo cuidado.
¿Me conviene migrar a otra plataforma?
Depende de lo que te impida la actual. Si tu gestor no te deja tocar el código, editar los datos estructurados o corregir la velocidad, migrar tiene sentido y el coste se recupera. Si el problema es que la web se ve anticuada, muchas veces sale más barato y más seguro rehacer el diseño encima de la misma plataforma.
Lo que nunca recomendamos es migrar por moda. Cada cambio de plataforma es una oportunidad de romper algo, y conviene que haya una razón que lo justifique.